Coro de Cantos Acapella





      La existencia de un coro especial es un asunto desconocido en las páginas del Nuevo Testamento, y por lo tanto, el silencio de las Escrituras (1 Cor. 4:6) no lo autoriza. Nunca, entre los santos primitivos, una iglesia de Cristo creó un coro especial, porque implícitamente Dios lo prohíbe. Si queremos hablar conforme a las palabras de Dios (1 Ped. 4:11), entonces debemos buscar autorización para la existencia de algún Coro de Cantos Acapella.
Todos sabemos que un coro no es grupo de cristianos que simplemente se reúne a cantar, es un grupo que canta para que otros oigan su presentación y en el proceso se recreen con ella. Este grupo especial está diseñado para dar un espectáculo a un auditorio que le quiere oír. Así también, el auditorio puede extenderse si las presentaciones resultan placenteras a los sentidos.

Entretener es definido de la siguiente manera: “Distraer impidiendo hacer algo.  Divertir, recrear el ánimo de uno: entretener a los niños” (Larousse).  Por su parte,  el  espectáculo es definido como “Cualquier acción que se ejecuta en público para divertir o recrear” (Ibíd.)
Aunque el propósito sea honorable, bien sabemos que el ejercicio de un coro, pronto se degenerará por la acción del público que lo verá. Así también, la existencia del coro creará la sensación de que ellos son los que saben cantar. Por último, todos los espectadores se verán impedidos de levantarse a cantar porque su canto sería una interrupción, a pesar de que Dios instruye que los cristianos cantes los unos a los otros (Ef. 5:19; Col. 3:16).

Si puede existir un coro especial que se reúne para entregar una “presentación” de su repertorio, ¿sobre cuál base lógica se podría prohibir que cada iglesia local cuente con su propio coro? ¿Cómo entonces se podría prohibir que los cristianos reunidos en el día del Señor se sienten a oír al coro mientras éste les presenta su actuación? ¿Cómo se podría prohibir que un coro viaje por todo lugar presentando lo bien que cantan? Simplemente, no hay autorización bíblica para tales innovadoras presentaciones.

Según el Nuevo Testamento de Cristo, los “salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col. 3:16) no están diseñados para una “presentación” ante un auditorio. El canto de “salmos e himnos y cánticos espirituales” fue diseñado por Dios para que todos los santos que se han reunido estén hablando entre vosotros” (Ef. 5:19), es decir “unos a otros” (NVI). En el plan de Dios en cuanto al patrón del canto cristiano (2 Tim. 1:13), todos los santos presentes cantan, no hay un grupo especial que se dedica a cantar para que otros simplemente se dediquen a oír la perfecta actuación.

Cuando los cristianos cantamos como Dios manda, logramos su propósito de enseñarnos y exhortarnos “unos a otros” (Col. 3:16). Entonces, no importa si la adoración es de dos cristianos doloridos y encarcelados (Hech. 16:25). Dios se impresionó de la adoración de Pablo y Silas, a pesar de que su cantar no fue en el mejor de los lugares y en las mejores condiciones. Lamentablemente, muchos encontrarían francamente deprimente el canto de estos dos grandes hombres, pero Dios aceptó su adoración.

El escritor a los hebreos dijo: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Heb. 13:15). El cántico descrito como acto de adoración en el Nuevo Testamento es un sacrificio espiritualque no debe ser practicado por otras razones que las especificadas en el Nuevo Testamento.

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