CUANDO SE VISITA OTRA CONGREGACIÓN… ¿OFRENDAR ALLÍ O EL DOBLE AL REGRESAR?
Por
Bill H. Reeves
- “Cuando se tiene que viajar y reunirse en otra congregación ¿es pecado posponer el mandamiento de la ofrenda, para depositarla doble (o triple si es el caso) el próximo domingo en su respectiva congregación? Si no lo es, ¿podremos hacerlo también con los otros mandamientos?"
1. El ofrendar por ofrendar no es la cuestión, mayormente con respecto a ser visto de los hombres. El miembro de la iglesia local ofrenda porque es mandamiento que la iglesia local haga ciertas obras y esto cuesta dinero, y por eso se le manda al miembro de ella que el primer día de la semana ofrende. La iglesia local planifica sus obras según las ofrendas de sus miembros, y si la ofrenda de uno de los miembros, o de varios, se deposita en otra congregación donde la persona o personas no tienen su membresía, la obra de la iglesia local sufre estorbo.
2. El miembro responsable en la iglesia local no va a causar estorbos a ella. Si tiene que viajar y con razón se ausenta de la iglesia local, o puede dejar su ofrenda con alguien que la deposite por él (por ejemplo, con la esposa, el hijo, etc.), o al volver depositarlo juntamente con la cantidad del domingo siguiente. De todos modos la persona apartó la cantidad para el domingo en particular.
3. El domingo pasado fui invitado a predicar en otra congregación, y no ofrendé allí (solamente para ser visto de otros de que ofrende) y el próximo domingo ofrendaré la cantidad apartada para ello juntamente con la cantidad del domingo en curso. La obra local debe poder contar con la parte mía en cuanto a las finanzas porque soy miembro de ella, y no de alguna iglesia que visite en ocasiones raras. Ahora, si alguien siente la necesidad de ofrendar por ofrendar y teme que alguno le vea no echando nada a la colecta de la iglesia visitada, entonces que deposite algo más allá de la cantidad apartada para la iglesia donde es miembro. Pero tal motivación o es una de temor de ser visto de los hombres de no echar a la colecta, o de querer evitar que otro entienda mal el hecho de no echar a la colecta en la referida ocasión. Pero el echar en la colecta, estando de visita, no cumple con el mandamiento de 1 Cor. 16:1-3. El pasaje trata de la responsabilidad del cristiano como miembro de la iglesia local.
Bíblicamente hablando, la validez de echar a la colecta no consiste en el sencillo acto de hacer pasar un dinero de la mano a un plato, sino en el poner aparte según la prosperidad cada domingo para entregarle a la iglesia donde uno es miembro para que se pueda llevar a cabo la obra de ella. Normalmente eso va a pasar cada domingo en curso, pero si en un caso excepcional el miembro tiene que estar ausente, siempre pone aparte para la colecta y hace llegar a la iglesia local para su obra en la primera oportunidad de domingo que tenga, usualmente el domingo que sigue. Esto es lo que se hace si el miembro algún domingo se halla hospitalizado y sin la oportunidad de estar en la congregación local aquel día.
4. El caso a la mano es mal representado al preguntar: “Si no lo es, ¿podremos hacerlo también con los otros mandamientos?" Estando de visita en otra congregación en día domingo la persona no deja de cantar, orar, ser edificado y tomar la Cena del Señor, como ¡tampoco deja de “poner aparte algo según haya prosperado” para la colecta! La pone aparte y en la primera oportunidad de domingo ella se entrega a la iglesia donde es miembro y la obra local así no sufre ningún estorbo. Ningún mandamiento es abandonado o ignorado.
5. Al decir “posponer el mandamiento de la ofrenda” no se describe justamente el caso discutido. Nadie está posponiendo un mandamiento; está poniendo solamente la entrega física a la iglesia local la cantidad que ha puesto aparte para ese domingo,según su prosperidad, porque no está presente en la asamblea en el referido domingo. La frase como así descrita arriba da a entender que todo el mandamiento tiene que ver sólo y sencillamente con hacer pasar un dinero de la mano a un plato, y esto a la vista de otros que puedan ver la realidad de la acción. Tal concepto no describe el mandamiento de ofrendar. Al decir uno, “estando de visita y pudiendo ofrendar no lo hace para dar el doble al volver a donde es miembro,” él no ha captado el sentido bíblico del mandamiento respecto a la colecta. Las iglesias de Galacia, Macedonia y Acaya tenían una obra que hacer, la de ayudar a los santos necesitados en Jerusalén, aparte de otras obras ya existentes que hubiera, y las ofrendas de sus miembros de cada domingo fue la manera de poder llevar a cabo sus obras. Por eso el mandamiento al miembro individual tiene que ver con el sostenimiento de la obra de la iglesia local. La iglesia local, pues, debe poder depender de las colectas hechas por sus miembros aun en el caso cuando uno de ellos esté ausente por enfermedad o por visita en otra ciudad.
6. Las Escrituras no tocan el escenario en particular que usted, hermano, presenta. Esto no se puede negar. ¿Qué hacer, pues? Tenemos que usar de deducción o inferencia al aplicar la enseñanza bíblica al caso. Ahora, si el mandamiento concerniente a la ofrenda es en su totalidad solamente cuestión de hacer pasar dinero de la mano al plato en cualquier congregación el día domingo, entonces sin duda es pecado no pasar el dinero el día domingo en alguna congregación. Si detrás del mandamiento la razón para dicho mandamiento es que haya fondos para las obras de la iglesia local, entonces el día domingo el miembro de la iglesia local debe apartar un dinero propuesto para la colecta y ver que se entregue a la iglesia local estando él presente o si tiene que estar ausente ese domingo, ver que se entregue ese domingo por mano de otro, o el próximo domingo por él mismo estando ya presente. Esa ofrenda es para la iglesia de la cual es miembro y dicha iglesia depende de las colectas de sus miembros para poder hacer las obras acordadas por ella.
7. No hemos de cantar por cantar, sino según el propósito de cantar. No hemos de orar sencillamente por orar, sino según los propósitos de orar. No escuchamos edificación solamente por escuchar edificación, sino para lograr beneficios espirituales. No ofrendamos por ofrendar, sino para que la iglesia local pueda hacer sus obras. Aparentemente algunos hermanos solamente ven cinco actos que como ceremonias aisladas y sin propósitos deben cumplirse por cumplirse, nada más.
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