Tatuajes y Piercing ¿Opinión o Doctrina?
Tatuajes y piercing ¿opinión o doctrina?
Por Josué Hernández
Enseguida mi respuesta a la pregunta:
Encajar el tema de los tatuajes solamente en opinión o doctrina no ayuda a una buena discusión, porque también tenemos que ver si es conveniente o no (1 Cor. 10:23), si es mejor o no (Fil. 1:10), y las razones por las cuales los cristianos usarían de ello.
Obviamente, es doctrina que nuestros cuerpos tienen un propósito espiritual (1 Cor. 6:20; Rom. 12:1-2), porque el propósito de nuestra vida es uno espiritual (Mat. 6:33; Jn. 4:23; 6:27).
Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6:19), no podemos hacer con el cuerpo lo que queramos, porque el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, dijo "Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él" (Col. 3:17), y luego agregó: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres" (Col. 3:23).
Ciertamente, tatuarse el cuerpo para luego mostrar la marca dejada en él, no es de cristianos maduros, serios, sobrios. ¿Por qué un santo de Dios usaría de tal moda que abusa del cuerpo? Además, si uno puede, entonces ¡todos pueden! Si un cristiano se tatúa la espalda, otro puede tatuarse los brazos, y otro las piernas, y con la misma lógica el predicador local podría tatuarse la cara. Además, no podríamos dejar el tatuaje oculto, así que tendríamos que mostrar la desnudez tatuada no tan sólo al cónyuge, ¿verdad?
No obstante, el cuerpo no fue creado por Dios para marcarlo y luego enorgullecerse de las marcas en él. La razón por la cual alguno haga ésto, no tiene base escritural, y es algo malo que se debe corregir. Como bien sabemos, "la práctica sigue a la creencia". Siempre es así. El que se tatúa está pensando mal respecto al propósito de su cuerpo.
Recuerdo, hace tiempo atrás, que cierto predicador me corrigió con una indirecta desde el púlpito porque él pensó que yo usaba gel para cabello con la intención de dejarlo con una terminación como cabello parado. Eso no era así. A pesar de que siempre uso el pelo corto, y por más que trataba de aplacar mi cabello, el gel lo dejaba como si fuera una terminación de moda debido a mi cabello crespo. Así, pues, para evitar molestias en otros, no he usado más gel desde hace muchos años (cf. 1 Cor. 9:19-23).
Los aros, son algo diferente. Es de costumbre extendida para adornar la feminidad de la mujer. Sin embargo, están los extremos. El usar de perforaciones y colgantes llamativos, en las cejas, la lengua, la nariz, y otros órganos del cuerpo, no tiene propósito santo, sino uno de los del mundo. La razón para hacer algo así no podría ser para adornar la doctrina de nuestro Dios (cf. Tito 2:10). Recordemos la Escritura: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Jn. 2:15-17).
Nuevamente, si uno puede ¡todos pueden! ¿Qué tal si el predicador se cuelga una cadena desde la ceja a una de sus orejas? ¡La cuestión en sí no es asunto de edad o sexo, sino del propósito del cuerpo y nuestra relación con el Señor!
Ahora bien, ya que tocamos el tema, toda cristiana debiera revisar la razón por la cual usa de aquellos aros en sus orejas, ¿para qué lo hace? ¿para demostrar estatus? ¿causar envidia? ¿competir con otras mujeres? ¿Podría haber ayudado a algún necesitado en vez de comprar otro par de aros caros?
Aunque no son malos en sí, las razones por las cuales adornamos el cuerpo (y lo cubrimos) son importantes para Dios. Ciertamente, no veo razón santa y digna de ejemplo bueno, el que un hombre use aros o una hermana use de perforaciones en otros lugares del cuerpo.
Cada santo debe revisar las razones por las cuales adorna su cuerpo. Sabemos que Dios creó la ropa (Gen.3:21). Además, nuevamente, no sólo hay cosas buenas y malas, también hay cosas convenientes y mejores. Por supuesto, los tatuajes no son convenientes, ni mucho menos buenos en sí. Los aros, son un adorno bonito en la mujer, pero Dios mira más allá, él mira las razones y motivaciones del corazón (cf. 1 Sam. 16:7; 1 Cor. 4:4-5).

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